LA ELECCIÓN MAS CÓMODA – LAS PROVINCIAS – 26/02/2017

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Las Povincias – 26-02-2017

Si la vida familiar gira en torno al sofá, no tendría ningún sentido dejar su adquisición en manos del azar. La planificación, unida a una serie de premisas estéticas o funcionales, convertirá tu salón comedor en un paraíso del relax.

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Los sofás como elemento decorativo es una de las grandes decisiones
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RINCONERA Los sofás tipo chaiselongue son cómodos y a los niños les encantan.
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No sólo hay que pensar en el sofá, sino en liberar espacios alrededor.

Elegir sofá se ha convertido en un protocolo donde se mezclan las necesidades, los estilos y las comodidades que afectan a toda la familia, y que además depende del estilo de vida social que realicemos.

Antes los sillones estaban pensados para tomar un café o disfrutar de una pequeña merienda con las visitas, siempre correctamente sentados. Con la aparición de la televisión las sillas alrededor de las mesas fueron sustituyéndose por butacas u orejeros donde se instalaban los patriarcas, mientras que los demás se iban acoplando como podían. Así se llegó a la situación actual, con el salón consolidado como zona de descanso por excelencia y el especial protagonismo del sofá; en él pasamos la mayoría del tiempo en compañía de amigos o familiares, o sencillamente solos, leyendo o viendo una película. Por lo tanto, este mueble ha cobrado una importancia fundamental a la hora de decorar y vestir dicho espacio.

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La elección de las mesas de centro es tan importante como la del sofá.

Actualmente los sofás se conciben para estar reclinados o tumbados antes que sentados, generando una sensación informal, agradable y cómoda. Por eso, el primer paso a tener en cuenta es medir el salón comedor y asignar el espacio que ocuparán, en función de si llevamos idea de pegarlos a las paredes o colocarlos en el centro, aprovechando el respaldo para separar estancias y ambientes.

Una vez calculada la superficie de que disponemos podremos elegir el tamaño que mejor nos acople, teniendo en cuenta la necesidad de dejar hueco en cada brazo para poder pasar, así como el sitio necesario para colocar delante una o varias mesitas de apoyo que nos permitan depositar revistas, elementos decorativos, ceniceros…

Otro punto fundamental es el uso que le vamos a dar, es decir, si el sofá se destinará a una gran familia, a que jueguen los niños, a cenar en bandejas o a que un grupo reducido de personas disfrute de una siesta frente al televisor.

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La comodidad resulta fundamental. Por lo tanto, debemos probarlos antes de cerrar la compra. Hoy en día los sillones se llevan más bajitos, pero hemos de asegurarnos de que nuestras piernas forman un ángulo recto.

Otro punto importante son los reposabrazos, que deben medir entre 12 y 20 centímetros para apoyar cómodamente los brazos o la cabeza a modo de almohada. Hoy se llevan los sofás con mucho fondo, preparados para reclinarlos o tumbarse ligeramente, y hay que tener en cuenta que a la larga no resulten incómodos. La zona lumbar debe ser mullida para prevenir problemas de espalda, cuestión en la que hacen énfasis diversos informes, como el que ha elaborado Diseños Ergonómicos 108.

Los rellenos han ido cambiando y actualmente se busca que se acoplen a nuestro cuerpo, pudiendo elegir la espuma de diferentes densidades. Están de moda los de pluma de oca, especialmente cómodos y cosidos en diferentes departamentos estanco independientes entre sí con el fin de que no se deforme el almohadón.

Una cualidad fundamental a la que debemos prestar atención es la elección del tejido. Actualmente el mercado textil abarca desde los convencionales algodón, terciopelo, pana o licra hasta materiales más tecnológicos capaces de repeler el polvo o el pelo de los animales, resistir los arañazos o lucir propiedades antimanchas que permitan por ejemplo recoger el líquido de un café sin que sea absorbido.

Lo más importante es que el tejido tenga una buena limpieza e incluso pueda desmontarse e introducirse en la lavadora. Hay que huir de los materiales resbaladizos y de aquellos que se pegan al cuerpo. Mi consejo es que los sofás de piel se utilicen para oficinas o butacas de apoyo.

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La armonía también puede legar a través del contraste

Otros factores a tener en cuenta son el color, la textura, el tipo de patas y la estructura del sofá, que puede ser de madera o de metal en función del presupuesto que manejemos. Hay muchísimos colores y estampados, pero actualmente se llevan los suaves, como marfil, crema, marrón, chocolate y toda la gama de grises hasta llegar al negro. Estos tonos nos permiten combinarlos con almohadones del mismo tono y textura, o con otros si lo que buscamos es el contraste.

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ORIGINALIDAD La combinación de sofás, butacas y sillas genera riqueza decorativa.

Podemos colocar un sofá en el centro de la estancia y dos butacas o una dependiendo del espacio, o por el contrario poner dos sofás haciendo esquina y dejando un hueco entre sus brazos para colocar una mesa de apoyo donde irá una lámpara o cualquier detalle decorativo. Ya hace tiempo que se impusieron los sofás tipo chaiselongue que permiten estar tumbados en uno de sus lados y resultan muy divertidos, sobre todo para los más pequeños. Hay infinidad de modelos, desde los clásicos hasta los minimalistas.

No debemos olvidar la importancia del espacio, ya que habrá que tener en cuenta la colocación de una o varias mesitas auxiliares.

Por último, y no menos importante, debemos cerciorarnos de las garantías del sillón y exigirla por escrito para no llevarnos ninguna sorpresa posterior, ya que al ser un mueble por encargo y adaptado a nosotros lo normal es que tarde unos días en llegar a nuestro hogar. De esta forma no tendremos sorpresas desagradables.

Imágenes by Pinterest

Mª Jose Virosque Verdú

 

 

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